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martes, 30 de abril de 2013

Gratificaciones epidérmicas

Robert De Niro teniendo una gratificación epidérmica.
Ya se sabe que los críticos son muy dados a crear conceptos bastante obtusos para poder definir en una o dos palabras un sentimiento que no tienen espacio (o ganas) para desarrollar de manera más detallada. A veces incluso parten de ideas totalmente disparatadas simplemente para erigirse en intelectuales lejos del alcance del resto de los mortales. Por ejemplo, el uso de la palabra palimpsesto en Cahiers du Cinéma España (hoy Caimán) dio lugar para muchas bromas entre la cinefilia, hasta el punto de que en twitter se creó una parodia de Carlos F. Heredero llamada @palimserso.

Hace un par de entradas, cuando analicé las críticas de los estrenos semanales en El País, me hizo mucha gracia un concepto utilizado por Jordi Costa (muy dado a esta técnica). Se trataba de «gratificaciones epidérmicas», que supongo que es la palabra técnica y/o científica para el popular «la piel de gallina». Es decir, toda una serie de estímulos visuales que te provocan una sensación de placer a un nivel físico u orgánico. No, no hablo de masturbación.

No sé por qué, me dio por buscar en Google y resulta que Costa no era la primera vez que lo utilizaba.

«Black es generoso en gratificaciones epidérmicas, pero la película cuida su letra pequeña para no subestimar a los conocedores del canon marveliano, al tiempo que juega con ideas estimulantes –la falibilidad del superhéroe; el fan como monstruo; el villano como espejismo espectacular- que colocan al conjunto entre el gran espectáculo resonante y la auto-reflexión lúdica» (Crítica de Iron Man 3, Fotogramas, 06-04-2013

«Lejos de las gratificaciones epidérmicas que reciba el público italiano frente al espectáculo de su star system de última hora, Manuale d'amore 3 parece aquí un extraño objeto venido de un universo paralelo donde rigen leyes muy tronadas en la ronda del amor» (Crítica de Manuale d'Amore 3, El País, 19-09-2011)

«la película de Sena es ágil en su manejo de gratificaciones epidérmicas, va directa al grano y culmina en clave excesiva, con la heterodoxa salida de tono de justificar los impulsos inquisitoriales de la Iglesia» (Crítica de Season of the Witch, El País, 04-03-2011)

«Conviene insistir, con todo, en un matiz relevante: la leyenda aquí no tiene trazas de hagiografía, sino que avanza a través de esas tierras de penumbra que, en otra clave más permeable a las gratificaciones epidérmicas de la serie B, también supo recorrer el Paul Verhoeven de El libro negro» (Crítica de Flammen og Citronen, El País, 31-12-2008)

Tampoco creo que sea algo tan grave. Como ven, por las fechas, no es que recurra a este concepto cada tres fines de semana. Hay frases mucho más utilizadas y repetidas hasta la extenuación. Pero no deja de ser curioso, ya que ningún otro crítico la usa. Es marca registrada de Jordi Costa y todavía nadie la ha adoptado.

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La legislación antidescargas aprobada por este gobierno está acabando con muchas páginas web. La mayoría eran basura que intentaba ganar dinero a base de publicidad robando enlaces y ripeos de otras páginas. Pero había alguna muy buena. Todas las que merecen la pena están en peligro. Quizás por eso y por la decadencia general que viven los foros, la decana Allzine ha decidido eliminar todos sus elinks, continuando su labor divulgativa y su amor por el cine asiático únicamente como lugar de encuentro de la cinefilia asiática en castellano.

Para mi este era el mejor foro de cine y descargas. Su labor iba más allá de la simple publicación de ripeos. Hacían subtítulos y, sobre todo, impresionantes retrospectivas donde se juntaban películas y autores, por estilos y cinematografías. Una de las mejores cosas que he hecho fue iniciar una sobre cine japonés, tan ambiciosa que permanece inconclusa. Pero hay de todo tipo, por géneros, por autores, por actores, por cinematografías, por generaciones. Una base de datos única e imprescindible de la cinefilia española. No la dejen morir, porque toda la información sigue disponible. Los grandes foreros siguen allí luchando por el foro. Solo hace falta mayor participación para seguir dando brillo a la gran historia de esta página.

El trabajo de Allzine no lo ha hecho ninguna institución en este país. Seguramente ni lo han intentado. A mi este foro me ha dado muchas gratificaciones epidérmicas.

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El Mundo habla con multitud de distribuidores internacionales sobre el caso Alta Films y dicen que se trata de censura encubierta. Evidentemente, detrás de la trama está Hollywood y su obsesión por comerse todo el pastel. ¿Por qué creen que las películas americanas se estrenan cada vez con más copias? Es una estrategia de mercado para impedir que ese espacio lo llene la competencia.

Ya he dicho que para mi, parte de la decadencia de Alta Films se debe también a una mala estrategia y política de compras, pero aún así, los principales responsables son los estudios americanos, con la ayuda imprescindible de sus siervos en el gobierno y en los medios de comunicación. Por supuesto, El Mundo no se da por aludido.

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Mónica Jordan empieza sus crónicas del D'A en Transit. La primera es algo escueta y superficial, pero está construida de una manera que me interesa mucho: explica las películas en base a las conexiones que establece con otras. En definitiva, la cinefilia, la idea de comunidad donde unas películas se entienden al entrar en contacto con otras. Esto por supuesto es muy atractivo, aunque puede suponer un problema puesto que el lector no conocedor de la obra a la que remite se pueda perder. Es, por lo tanto, una crónica para un espectador especializado. Como es mi caso, tampoco me voy a quejar mucho, aunque a lo mejor no está lejos de las citas a Pauline Kael de Jordi Costa. Bueno, sí, está lejos.

La segunda crónica continúa la misma idea, a propósito de Frances Ha  y Los ilusos. Y en este texto es donde defiende la postura decididamente cinéfila, tanto de los directores como de la crítica: «Nadie dijo que las películas debieran llegar a todos, como nadie espera agradar a todo aquel con quien se cruza», lo que me parece una idea muy interesante respecto a ese cine comercial que pretende gustar a todo el mundo. Mi opinión es que yo considero que debe ser el espectador el que debe acercarse a la película y no al revés. Cada película pertenece a un director, que pensó algo en un momento de su vida y decidió filmarlo. No podemos pretender que ese algo sea universal, muchas veces es particular y único, ahí reside la belleza.

Mónica establece además una filiación musical que une las películas, una idea que me gusta mucho y que podría dar lugar a un buen texto que creo que nadie ha escrito. Las conexiones que hacemos entre dos películas muy distintas pero que comparten un tema musical. ¿Cómo olvidar el trailer (dirigido por Joseph Kosinski) del videojuego Gears of War donde sonaba el Mad World de Gary Jules, a su vez emblema del film de culto Donnie Darko? En el texto es como Frances Ha de Noah Baumbach encuentra a su familia en Les quatre cents coups de Truffaut o en Mauvais sang de Carax. Canciones que nos llevan a otras películas y construyen su particular historia del cine, activando los mecanismos del recuerdo, en este mundo terrible de presente perpetuo.

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Parece ser que miembros del foro NosoloHD están preparando una revista de cine. La noticia fue tomada a guasa por el crítico Roberto Morato y se montó una pequeña polémica. Mi opinión es que si Boyero puede escribir sobre cine, y encima cobrar por ello, cualquiera puede. Y más cuando el objetivo de esta revista es salir gratis en internet en formato PDF. Dudo que la mayoría de revistas web nacieran de una manera muy distinta. Gente que se conocía por foros o grupos de correos y que decidieron montar algo con más proyección. La mayoría de críticos amateur no han estudiado nada relacionado con el tema, y su vinculación al cine es simplemente pasional. Como tiene que ser.

En la parte dedicada a la polémica, se dicen cosas que no son ciertas. En este hilo (a partir del post 255 en adelante) se comentan dos cosas radicalmente falsas. La primera es que la revista Sofilm y la revista Lumière son lo mismo. Sofilm es una revista del grupo Capricci de clara vocación comercial. Viendo los temas de la portada ya se puede adivinar. Su ámbito de actuación es similar al de Cinemanía y Fotogramas, o eso parece señalar, ya que yo no formo parte de la redacción de esa revista. Pero sí pertenezco a Lumière (para que vean que no es lo mismo) y esta última no tiene ningún interés comercial, ni pertenece a ninguna empresa. Es una revista autofinanciada con un interés claro en el cine de autor y en el cine experimental, tratando de ofrecer una información de la que carecen otras revistas de cine. Cualquiera que se moleste en ver las páginas web de ambas revistas llegará a la conclusión de que sus intereses son radicalmente opuestos.

En cuanto a lo que se dice de que Lumière es la revista del foro cinexilio, tampoco es del todo correcto. Sí es cierto que los primeros directores de Lumière se conocieron en este foro y tomaron la decisión de crear una revista por las conversaciones que tuvieron allí. Pero la gestión jamás fue pública ni estuvo abierta a todos los miembros. Fue una decisión personal sin relación alguno con el devenir general del foro. Se podría decir que Lumière nació a partir de cinexilio, pero no fue una revista creada por el consenso de sus miembros.

Respecto a la revista de NosoloHD, no sigo el foro, así que no sé qué clase de intereses tienen en lo que respecta al cine. Por lo tanto, no puedo valorar si me interesará o no. En el foro Patio de Butacas también tenían la intención de montar algo. Yo participo en varios foros de cine y puedo asegurar que hay gente muy válida por internet que nos daría varias vueltas a cualquiera de los que escribimos en revistas web (y en revistas de papel, por supuesto), así que ¿por qué no? Mucho ánimo y adelante.

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Jarmusch al rescate
Noticias de Cannes. Al final se ha incluido en la sección oficial la película de vampiros de Jim Jarmusch, de precioso título Only Lovers Left Alive. Este año ya ha habido una interesante y algo fallida película del género, Kiss of the Damned, apoteosis del hipsterismo cinematográfico, pero lo de Jarmusch me emociona especialmente. Para mi, la mejor película de vampiros es The Addiction, de Abel Ferrara, y tengo la esperanza de que Only Lovers Left Alive no andará lejos. Ojalá.

Además, se ha presentado la sección Cannes Classics, que este año parece ser lo mejor del certamen. Al margen de los hits como Cleopatra de Mankiewicz y Elizabeth Taylor, Vertigo o Fedora, yo destacaría sobre todo la restauración de Les parapluies de Cherbourg de Jacques Demy, Le joli mai de Chris Marker, el gigantesco Maynila de Lino Brocka (de la que traduje los subtítulos para el divx que corre por la red) o Sanma no aji de Yasujiro Ozu. Eso sí, esta sección no se libra de los esperpentos que parecen perseguir a Cannes este año y programa The Last Emperor 3D. Sí, sí, la película de Bertolucci en una ridícula versión en tres dimensiones, ese revolución que nos vendió James Cameron y que apenas un par de años después ya está en decadencia (vean que un blockbuster bruto como Oblivion pasaba olímpicamente del tema). Bertolucci parecía rehabilitado tras su agradable y delicada Io e te, pero con estas operaciones de autobombo uno tema que vuelva a caer en los excesos del pasado.

Para que vean que la decadencia de la prensa cinematográfica no parece ser un fenómeno únicamente español, deténganse en analizar esta noticia de IndieWire donde, de toda la estupenda programación de esta sección, destacan el refrito estereoscópico de Bertolucci.

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Han salido las listas de las mejores películas de 2012 para la Revista Lumière, publicación en la que participo con mucho orgullo. Para mi es la única revista de crítica de cine que tiene una línea editorial y una postura respecto al cine clara al espectador/lector. Es un intento por construir algo más que una simple colección de textos mejor o peor escritos. En estos tiempos donde se lleva la heterodoxia y donde la publicidad domina cualquier discurso crítico, creo que es bueno que al menos exista una alternativa. Por supuesto, no lean Lumière como si fuese la verdad absoluta, sino como un pequeño lugar de encuentro de una determinada manera de ver el cine. Deberían existir más revistas así, cada una con su propia postura, pero desgraciadamente no es así.

Eso sí, pido perdón por la aparición de The Master de Paul Thomas Anderson en la lista general. Ya ven, a veces hasta los mejores críticos caen presa de las consignas de mercado. A mi Anderson me parece un absoluto vaporware que ya dura demasiado tiempo.

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Documenta Madrid fue durante años un festival ejemplar en España, al que nunca se le prestó demasiada atención. Tenía buenos ciclos y siempre recogía películas de otras citas, a modo de contenedor. Este año parece muy reducido, supongo que por la poda cultural que con enorme alegría realizan en la capital. Aún así, siempre es recomendable acercarse y programan una de las películas que más ganas tengo de ver, Terra de ninguem de Salomé Lamas.

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Aclarando el caso focoforo que trataba en mi anterior entrada, al final un espía me enseñó lo que decían y tampoco me pareció tan grave. Alguna disconformidad y algún insulto que seguramente me merezco. Ya les digo que no pretendo estar en posesión de la razón, simplemente dar mi opinión y argumentarla a base de enlaces. Y, por supuesto, reírme un poco.

sábado, 27 de abril de 2013

La alegría creativa no tiene barreras, salvo las de El País

Ni a Orson Welles se le hubiera ocurrido.
Hoy hay varios temas en cinefobia(s) aunque todos tienen que ver con ese montón de papeles (y actualmente, páginas web) que un día fue un diario dispuesto a cambiar, a mejorar, la dinámica cultural de este país que salía de una dictadura que le declaró la muerte a los intelectuales. Hoy este periódico es un fantasma de aquel. Vendido por completo a multinacionales y lleno de noticias-trampa para pescar compradores, El País sigue intentando de vez en cuando jugar en la liga de la cultura. Algo de lo que nunca ha renegado formalmente, aunque sólo hace falta ver su parrilla de noticias. Así, esos periódistas que normalmente hablan de los bombazos de Hollywood o de series de televisión, de vez en cuando se ven obligados a escribir penosos artículos sobre el terrible devenir de la cultura en España, cuando ellos son, sino culpables, sí imprescindibles colaboradores. Todo lo que sigue a continuación es un poco anárquico, porque fue construido a lo largo de muchas horas, desde la medianoche de ayer y fue creciendo según salían nuevas informaciones, a cada cual más ofensiva para el lector cinéfilo.

Hay días que el festival de Málaga me da pena. Me dan pena sus responsables. Me dan pena los directores españoles que van allí con sus películas, mejores o peores, con toda la buena voluntad del mundo. Es gente que hace lo que puede, algunos equivocados, como ayer, el caso de Gracia Querejeta. Pero no es culpa suya estar condenados a morir en la orilla, por unos medios de comunicación inoperantes, sin política cultural alguna, entregados a la depravación cultural más básica. Los directores seguramente llegan a Málaga con ganas de hablar de sus películas, de lo que pensaban mientras las hacían y todo eso. Y luego llegan las preguntas, que si cómo fue trabajar con Penélope Cruz, que si quieres ir a Hollywood, que si Málaga es una ciudad preciosa. Me lo imagino. Miren la foto de aquí al lado. Salió en la portada de la sección de cultura en la edición digital durante el día de ayer. «Resistencia creativa frente al IVA». ¿Y qué es eso tan creativo? Pues convertir «la serie 'Todas las mujeres' en una película». Ese es el nivel al que se tiene que enfrentar un director de cine en este país. A que le hablen continuamente de anécdotas y de tonterías para sacar algún tipo de titular que ellos entiendan. Digo ellos, los periodistas, porque suelen tener una concepción de sus lectores muy baja: «eso el público no lo entiende». No se engañen, son ellos los que no entienden.

El artículo a mi me parece de un nivel de blog de tres al cuarto (nivel cinefobias), porque pese a ser un resumen de la rueda de prensa está lleno de ridículas e innecesarias valoraciones, y encima cuenta con la complicidad de los responsables del film, que en lugar de decir que lo de transformar la serie en película es lo de menos, están encantados de explicar todo el proceso.

Pero luego sigue, sin otro interés más que el publicitario: «Esta vuelta de tuerca a la película es algo así como una búsqueda de nuevos recursos creativos en estos momentos de incertidumbre a los que se ha lanzado a degüello Mariano Barroso. Con un guión y unos buenos actores todo se puede hacer». No ha explicado ninguno de esos recursos creativos, ni los explicará. Qué más da. Lo creativo es convertir series en películas (y viceversa). O también «la última aventura teatral que ha dirigido el realizador, Recortes, junto a Alberto San Juan y Nuria Gallardo» de la que tampoco se dice nada salvo que tras su éxito por Madrid, irá de gira por España. A lo mejor se refiere al éxito en taquilla. A saber, siendo El País, todo es posible. Citando a Barroso, añade: «No saben que cuanto más suba el IVA mayor será la resistencia artística. La alegría creativa no tiene barreras». Ya ven, toda la semana atacando al gobierno por lo de los impuestos y ahora viene Barroso y se quema a lo bonzo. «Ahora nos damos cuenta de la democratización del cine, que con una pequeña cámara uno puede hacer lo que quiera porque siempre encontrará actores con ganas de trabajar en su oficio». Y esto es cierto, pero lo dice Barroso con la seguridad de que siempre tendrá más medios que uno de esos que ruedan con una pequeña cámara.

De todas formas, a mi lo que más me gusta de todo es el cierre: «De momento, ya ha sido solicitada por varios festivales internacionales». Ya veremos, ya.

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Acabando esta entrada, me llega la noticia del palmarés del festival de Málaga con victoria de 15 años y un día, esa arriesgada película de Gracia Querejeta rodado con todo lo aprendido en un medio tan dado a la experimentación como es la televisión (la de Telecinco, específicamente). Pero las vencedoras morales quizás fueron otras, como Ayer no termina nunca, que se lleva cuatro premios: el premio especial del jurado, fotografía, montaje y mejor actriz para Candela Peña, aunque este último ex-aequo con Aura Garrido, por Stockholm, la película realizada, gracias al crowdfunding, por Rodrigo Sorogoyen.

Mención aparte merece el premio a mejor actor para Mario Casas por poner acento andaluz en La mula. Dentro de veinte años, si este festival sigue existiendo (cosa difícil de creer), se homenajearán a sí mismos diciendo que fueron los primeros en premiar a este excepcional actor.

El jurado de la crítica estaba presidido por el infame Andrés Arconada, conocido por ser el crítico de cine de Federico Jiménez Losantos. Ahí es nada. Su elección ya nos pone sobre aviso del nivel de la película. Fue, cómo no, 15 años y un día. También hicieron una mención a Stockholm, así que ojo.

El premio a mejor documental es para All'ombra della croce, del director italiano Alessandro Pugno. Estuvo en el Festival Punto de Vista, uno de los pocos (¿el único?) en España que defiende sin condiciones otras formas alternativas de cine español, sin confundir a nadie. Películas mejores o peores, pero una línea clara e inconfundible. Oirán hablar de esta película, porque trata sobre el Valle de los Caídos, ese «bello» mausoleo que nos dejó Franco. Material de primera para El País, El Mundo y otros buscadores de morbo.
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Hablando de festivales, viene otra noticia totalmente extravagante en El País titulada Míster Marshall no es bienvenido. El artículo trata sobre la falta de películas españolas en los festivales internacionales. Vuelvan a leer el título, que da muchas pistas de lo que piensa El País sobre el tema: la culpa es de los propios directores españoles, que no quieren ir al extranjero. Tremendo.

Si leen el blog habitualmente, sabrán que lo que yo pienso es que si el cine español no tiene éxito no es por falta de calidad general. Hombre, mi opinión sobre el cine español, en general (porque hay multitud de excepciones), es que no es muy bueno. Pero en fin, que el éxito mediático no depende de ser bueno o malo. Si fracasa el cine español es por la desprotección total que sufre por parte de las instituciones y el ataque sistemático al que se ve sometido por los medios de comunicación. Eso en el mejor de los casos, porque siempre generará debate. Lo peor es el silencio hacia los creadores más independientes, siempre tratados como anécdotas casuales, a los que se les dedica un articulito cada dos años. Y ya es mucho.

El texto de El País comienza diciendo que este año no habrá ninguna película española en Cannes, quitando al burgalés Diego Quemada-Díez, con una película mexicana. Luego cita, casi con tristeza, que en la Semana de la Crítica tampoco habrá representación, pese a que el año pasado ganó Aquí y allá de Antonio Méndez Esparza. Y enlaza una entrevista a este director, en lugar de poner la vergonzosa crítica de Javier Ocaña, que define perfectamente el tipo de información cultural que da El País y por qué está como está el cine español, que se resumiría de la siguiente manera: cuando una película es comercial, es honesta, directa y apta para todos los espectadores; pero cuando un filme tiene algún tipo de exigencia, es autoindulgente, tedioso y sospechoso de querer venderle la burra al espectador. Lean el texto de Ocaña y quédense bien con el final. No lo analizo más, porque un poco más abajo ya le zurro suficiente a este crítico.

El texto continúa con una enumeración de los recientes logros en Cannes, empezando por El sol del membrillo de Víctor Erice (ese anónimo según Boyero). Y luego, claro, hay que citar a Almodóvar, el enemigo de la redacción. Y fíjense cómo lo hacen. Citan las tres películas que se llevaron honores en Cannes, pero luego dejan bien claro que las dos últimas se fueron de vacío. ¿Por qué hablar de películas que no ganaron nada cuando al principio del párrafo sólo se pretendía glosar aquellas que sí lo habían conseguido? Pues porque duele citar para bien a Almodóvar, ese que desafió a El País, que está en guerra permanente contra Borja Hermoso y Carlos Boyero. Raro es que no citaran la no participación Los amantes pasajeros... Fíjense que a continuación citan un bodrio (opinión personal, claro) como El laberinto del fauno diciendo que «solo obtuvo buenas críticas». Ya ven, con el cine comercial pseudohollywoodiense no caben más cosas que la genuflexión total. En 2009 dicen que participó Ágora, el disparatado (y penoso) peplum de Amenábar, pero se olvidan de que también estaba Isabel Coixet con Mapa de los sonidos de Tokio. Más aún, citando el palmarés de 2010, hablan antes del premio a mejor actor a Javier Bardem que la Palma de Oro, que era una coproducción española. Sobra decir que Bardem es uno de los hombres-anuncio de El País y a la mínima que hay en la red algún tipo de rumor sobre el actor, el diario ya le da valor de noticia. Vean cómo se emocionaron con esta «noticia» hasta el punto de hacer una redacción distinta para la edición impresa. Luego resultó que todo era especulación y tres meses después el proyecto se fue a pique, pero El País ya lo vendía como «'La torre oscura' de Javier Bardem». A un simple rumor le dedicaron más espacio y protagonismo que a una Palma de Oro parcialmente española. Y luego dicen que Mister Marshall no es bienvenido. En la redacción de El País desde luego sí que es bienvenido, Mister Marshall y el tío Sam.

¡La directora del ICAA habla de sí misma en tercera persona!
Luego, tras enumerar otros festivales, donde como siempre hay muchos olvidos interesados, para defender solo una idea de cine, que es lo que quiere El País, llegamos al momento estrella del artículo, que son las declaraciones de Susana de la Sierra, directora del ICAA, o eso dice. Miren cómo empieza: «“Si miras otros festivales mundiales, descubrirás bastantes películas y premiados españoles, como en el último BAFICI [el certamen de cine independiente de Buenos Aires se cerró el pasado sábado con tres premios a españoles]”». Yo supongo que esos corchetes forman parte de una aclaración de El País. Lo ponen como si fuera de conocimiento general que hay un festival muy importante en Buenos Aires y que allí sí se premia cine español. Y ustedes se preguntarán, ¿cuál es el interés del antiguo diario independiente de la mañana en ese cine? Pues ninguno, claro. El más absoluto silencio. Lean la primera nota de esta entrada. Recuerden cómo se celebraba que esa serie transformada en película fuera solicitada por varios festivales internacionales. No citaba ninguno, porque había que vender que estábamos ante algo prestigioso, diferente, creativo. Pero un cine que pese al desprecio institucional, pese al desprecio de los medios de comunicación, se cuela en festivales internacionales y consigue premios, bah, ese nada, qué más da, si son películas que no verá nadie. Eso es la cultura para El País. La cultura para nuestra directora del ICAA (tendrá una entrada aparte, porque se lo merece). Miren lo que dice al final: «Es cierto que en esa línea los programadores de todo el mundo nos reclaman películas como La plaga, de Ballús; Mapa, de Simiani, o Los chicos del puerto, de Morais». ¿Y Todas las mujeres de Mariano Barroso no se la han pedido? ¿Y 15 años y un día de Gracia Querejeta? ¡Qué sabrán estos programadores! Mira que pedir esas películas raras que no conoce ni dios, incluso una de «Simiani» (así escrito a las 13:15, a ver si lo editan), ese que perdió en los Goya.

Eso es lo que le interesa el cine español a El País. Es simplemente una oportunidad de negocio. Si no entras en ese juego, no existes.

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Ayer fue día de estrenos, así que en El País hay un montón de textos publicitarios de sus mercenarios. Por supuesto, lo único que huele mínimamente a cine de autor (la película de Isabel Coixet) es masacrada, cómo no, por Javier Ocaña (ya les amenacé antes con su regreso), ese crítico que decía que no le gustaba el estilo Boyero y que una vez a la semana sale de la jaula donde le tiene encerrado la dirección del periódico para escribir sobre las películas que nadie quiere. La crítica de Ayer no termina nunca es penosa, y encima tiene la desfachatez de comenzar con varias citas a un artículo de Coixet para reírse de ella. Las citas encima están sacadas completamente de contexto, ya que pone la siguiente frase «aunque el cine esté muerto, los cineastas vamos a seguir bailando» que, referido al cine de la catalana puede parecer una cursilada, pero en el artículo viene de una referencia a Bad Lieutenant: Port Call of New Orleans, la película de Werner Herzog donde un Nicolas Cage a tope de drogas veía muertos bailando break y les volvía a disparar. ¿A que cambia la cosa? Pues miren cómo cierra «la autora se ha aplicado el cuento de aquel artículo (“aunque nos pongan a parir”), y eso es magnífico. Coixet, desde luego, sigue bailando». La pena, Javier, es que tú sigas escribiendo.

Boyero, por su parte, hace una defensa moderada de Combustión (#aupacalparsoro) que como siempre en este peculiar periodista, no hay quien se crea. Se levantó con ganas de que le gustase y claro, le gustó. Vean lo que dice: «El director Daniel Calparsoro parece sentirse a su aire con esta historia de sentimientos broncos, situaciones extremas, actitudes complejas, desgarro y violencia. Y no es un impostor ni sigue una moda. Es lo que lleva contando con mayor o menor fortuna desde su primera película». Cosa que puede tener parte de verdad, aunque si Calparsoro es honesto y no sigue ninguna moda porque lleva haciendo lo mismo desde siempre, ¿por qué este opinador profesional tacha de timadores e impostores a Manoel de Oliveira (al que incluso deseó la muerte), Tsai Ming-liang, Pedro Costa (del que dijo que merecía una querella criminal... aunque al final fue Boyero quien consiguió una) y tantos y tantos otros? ¿Ven como los argumentos, ni siquiera las opiniones de este opinador se sostienen por ningún lado? Y luego añade: «Alguien muy informado me comenta que la principal referencia de Combustión es la serie de películas de Hollywood titulada A todo gas. No he visto ninguna». Lo que deja muy claro de lo informado que está Boyero de las modas y de las imposturas. No está informado ni de las suyas.

Cierra de la siguiente manera: «Y Adriana Ugarte, que no es un pibón, despliega una sensualidad y un poder de seducción muy creíbles». ¿Qué sería de Boyero sin alguna palabrita de la jerga común, él tan rebelde, tan a contracorriente? Su escritura zafia, barriobajera, se presta a ello.

También se ha estrenado Iron Man 3 y, cómo no, la crítica la escribe Jordi Costa. Ese crítico que siempre quiere hablar de películas independientes, de cine de autor, pero jopetas, qué mala suerte, al final le tocan blockbusters. Ya saben que para él todo el cine es lo mismo, desde un video de Youtube a una película de trescientos millones. El problema es que casi toda su producción son textos sobre estas últimas. Y tan pancho. Para mi, el mayor mérito de este crítico es que suele abordar las películas de manera respetuosa. Esto no debería ser un aliciente, pero visto el nivel de su periódico, hay que valorarlo. Hace casi siempre el mismo discurso post-todo, pero eso es mejor que la batería de descalificaciones y lenguaje soez de sus compañeros de redacción.

Su crítica de la película de Shane Black se titula 'Mascletá' de ingenio, precisamente lo que no tiene él. Lo de mascletá imagino que es por las explosiones. O quizás por la fiesta y el folclore. O por la corrupción valenciana. A saber, no lo explica. Porque Costa nunca explica nada, únicamente hay huidas hacia adelante. Todo es posmoderno, así que todo se mezcla con todo. Cada vez más referencias e ideas, sin explicar ninguna, incluyendo una cita a Pauline Kael que solo entiende él y los «puestos» en el tema. Es muy habitual, de todas formas, eso de soltar nombres, porque sí. También dice «La película está plagada de ideas brillantes» y pone dos puntos. Y yo pensando, bueno, por fin, le queda solo un párrafo, pero a ver... «desde las alusiones a Los vengadores como foco de los ataques de pánico de Stark hasta la verdadera naturaleza del villano encarnado por Ben Kingsley». Y yo aquí me quedé un poco con cara de tonto, porque lo brillante no sé si es que se aluda a Los vengadores (espero que no sea eso) o alguna alusión determinada, que al no ser nombrada no puedes saber si es brillante o no. Imagino que Costa piensa que es más importante hablar del pasado de Shane Black (que puede ser interesante, pero no fundamental) o citar a Pauline Kael, antes que plasmar en el texto algo de lo que sale en la película. Porque al fin y al cabo, como ocurre con casi todos los textos de Jordi Costa, podría ser sobre Iron Man 3 o sobre cualquier otra cosa. Podría analizar su otra crítica sobre una película danesa, pero dado el reducidísimo espacio que tiene tampoco voy a hurgar en la herida.

Si les ha gustado la crítica de Iron Man 3 de Jordi Costa de el País (que puede ser, espero que no se fíen nunca de mi opinión), pueden seguir con la crítica de Fotogramas, que también escribe. Ya ven lo ecléctico que es. Podría hablar bastante de ese texto, pero, de nuevo, es tan pequeño, que no merece la pena. Quédense con lo de la «falibilidad del superhéroe» como «idea estimulante». Y yo me pregunto, ¿hay alguna película de superhéroes que no tenga esa «idea estimulante»?

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La posmodernidad era esto: reflexionando sobre el cine de Jean-Luc Godard.
En El Mundo, Luis Martínez tiene más espacio para hablar sobre Iron Man 3. No voy a analizar la crítica, que no he leído, porque antes quiero ver la película. Me he leído la de Costa, porque conociendo al crítico ya sabía que no iba a contar nada que me molestase el visionado. Pero aún así, he mirado la introducción y hay algo que rescatar. Voy a citar todo el primer párrafo, solo para que no tengáis que pinchar el enlace (dándole visitas a El Mundo) y leerlo. Dice: «Empecemos por retener un nombre: Shane Black. Él es el que firma la última entrega de 'Iron man', la tercera oficial y la cuarta (si incluimos 'Los Vengadores') de manera oficiosa, y, para evitar suspicacias innecesarias, nos cae bien. Suyos son los guiones de 'Arma letal', obra cumbre del peinado ochentero 'mullet', y en su corta carrera como director figura ese sorprendente delirio, entre la parodia y el simple frenesí, titulado 'Kiss kiss bang bang'. Para lo muy cafeteros, recordar simplemente que su anatomía desmadrada hacía acto de presencia delante de la cámara en, por ejemplo, 'Depredador'».

¿Por qué cito esto? Porque luego dice: «Más sencillo, no es familiar de Godard». Así, un párrafo con esa frase únicamente. Y ahora, pensarán que me lo estoy inventado. Aquí les dejo de nuevo el enlace por si no me creen. Yo tampoco me creería, pero es verdad. O quizás es cosa mia, que tengo el cerebro tan podrido de leer a esta gente que ya soy incapaz de comprender su forma de pensar.

Yo creo que este crítico debe escribir desde hace tiempo bajo los efectos de alguna droga. Comprensible, porque debe ser la única manera de escribir en El Mundo sin tener tendencias suicidas.

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El Festival D'A de Barcelona ya ha empezado y con él las inevitables crónicas. En ese aparato de propaganda del poder que es La Vanguardia, hay comentarios extensos de Jorge Mauro de Pedro. A mi siempre me ha parecido un mal crítico y peor escritor. Su texto más que ser un comentario crítico de cine parece la consulta del psicólogo. Vean esta sentencia: «À perdre la raison, de visión obligatoria para todos aquellos hombres que presumen con demasiada ostentación de amar a sus mujeres».

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Muy interesante artículo de Manuel J. Lombardo sobre el caso Alta Films, donde se analiza su decadencia más allá de la coyuntura económica. Estoy muy de acuerdo: el problema de la distribución de cine de autor en España es que ha ido adoptando una óptica de mercado, buscando la rentabilidad máxima. Algunos pueden pensar que es lógico, porque es un negocio y hay que sobrevivir. Pero como dice el propio artículo, González Macho captaba fondos europeos por la promoción que hacía estrenando cine europeo. Pero en lugar de elegir un cine europeo que respondiese a un interés cultural ajeno a las modas y los vaivenes del mercado, prefería tirar por ese cine enlatado y académico que aspira a conseguir la nominación al Oscar a mejor película extranjera y, de no hacerlo, al menos alguna candidatura a los premios del cine europeo.

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Pornografía por todos lados. Especialmente en ese contenedor de basura que es El Mundo.

miércoles, 24 de abril de 2013

Ansón y otros cinéfilos del montón

¡Para que luego digáis que El Mundo no defiende la cultura! ¡Titiriteros!
Aparece hoy en El Cultural de El Mundo una interesante entrada del blog de Carlos Reviriego sobre el tema de la vergonzosa política cultural del gobierno, particularmente en lo que se refiere al cine. Interesante por su existencia en un periódico que maltrata sistemáticamente a la información cultural, tanto que poco a poco la va recluyendo en esta revista que hay que pagar aparte. No sea que sus lectores más fanáticos se enfaden. Son necesarios trabajos como este, para que no todo sea un páramo informativo. Sin embargo, yo creo que Reviriego confunde algunas cosas. Aquí dice: «La cultura se está convirtiendo en una ocupación de diletantes, y no de profesionales, algo que quizá algunas fuerzas ideológicas realmente desean». Es cierto que se está convirtiendo en una ocupación de diletantes. Y también es cierto que es lo que desean algunas fuerzas ideológicas (el periódico en el que está escribiendo), pero yo no creo que lo contrario al diletantismo sea la «profesionalización», que lleva añadido el matiz industrial. Luego dice algo con lo que estoy muy de acuerdo: «de la necesaria protección de una actividad que por definición no debe colocar el “rendimiento económico” en sus objetivos prioritarios, sino otro tipo de rendimientos más importantes (sociales, históricos, culturales)». Pero yo creo que el problema de fondo está en pensar la cultura como una industria. Lo industrial es muy peligroso, porque conlleva una parte cultural y también una parte empresarial, que consiste no solo en sobrevivir, sino en obtener beneficios. Y el problema de muchos de los grandes (entrecomillen esto todo lo que quieran) productores españoles es que están intentando salvar el trabajo de todas sus pseudo-estrellas salidas de la televisión y de todas la endogámica familia del cine español. No el trabajo de técnicos y toda clase de trabajadores anónimos que cada vez están más cerca de la precariedad. Dudo que los productores y los actores que cada poco aparecen en los Goya se queden sin trabajo, pero los oficinistas, proyeccionistas, redactores y otro staff de Alta Films, ¿qué sera de ellos? ¿Hablamos de ellos cuando hablamos de industria? Es algo que habría que dejar claro.

Luego el texto habla de la desprotección del cine español y europeo ante el gigante americano: «se avanzará hacia una liberalización casi total de las relaciones comerciales entre ambos continentes, creando una zona de libre comercio sin reglas ni distinciones ni políticas de protección. Esto es, el cine europeo tendrá que competir en igualdad de condiciones frente al cine norteamericano. Y todos sabemos , hasta los que no quieran verlo, que lo de la “igualdad” es una gran mentira». Y de nuevo se olvida de para qué periódico escribe. Por ejemplo, lean este extracto de la descripción del blog: «comenta semanalmente el imparable fenómeno de las series de televisión y otros asuntos audiovisuales». Las series de televisión y otras cosas. Series que imagino que no serán Cuéntame, Gran reserva o cualquiera de las cosas que producen Antena 3 y Telecinco. Si hacemos un repaso a entradas anteriores, nos encontramos con American Horror Story, Enlightened, Black Mirror, Fringe, etc... Ya saben, los medios de comunicación no tienen la culpa de este totalitarismo audiovisual norteamericano que vivimos. La mayoría de series que analiza supongo que lo hace tras habérselas descargado de internet, porque muchas aún no han sido estrenadas en ningún canal español. Eso o saltándose la georestricción mediante proxy, lo que tampoco es muy respetable. Con esto no quiero hacer un alegato contra la piratería, sino ejemplificar que a un crítico, cuando realmente le interesa, sí que genera demanda. ¿Por qué las revistas de cine no hablan de Straub, de Oliveira, de Lav Díaz, de Wyborny, de Jon Jost y de tantos otros? Te dirán que es porque esas películas no se estrenan en nuestro país, y claro, tienen que hablar de lo que se estrena en los cines. Pero en cuanto se estrena una serie en EEUU, tendrás a un montón de críticos abalanzándose sobre ella, a ver quién es el primero que dice algo genial. Todo el mundo se puede descargar las series, claro. Pero también todo el mundo se puede descargar la última película de Lav Díaz, el HDTV de la última de Oliveira y tantas otras que me dejo. Esto tampoco quiere ser un alegato contra las series. Yo veo series de televisión. Lo que me molesta es el doble rasero. En Caimán y en Dirigido tienen secciones de series, a las que les dedican más espacio que al que pueda tener cualquier película que no estrene en nuestro pais. ¿Por qué?

Reviriego critica «las vergonzosas compras de TVE, que limosnea al cine español y europeo mientras se gasta 800.000 euros (de nuestros impuestos) en la compra de derechos de emisión de un filme tan rematadamente malo como la versión de Ultimátum a la Tierra dirigida por Scott Derrikson», pero no las vergonzosas apuestas por un cine declaradamente comercial de los medios de este país que dicen defender la cultura.

Me he liado. Yo no traía aquí este texto para zurrar a Reviriego (que no se lo merece, porque al menos tiene la decencia de incluir en su blog de series otros contenidos que sí podrían apoyar sus argumentaciones), sino por una cita que realiza al principio. Ni más ni menos que a Luis María Ansón. La cita incluye un enlace que nos lleva al artículo original de este ilustre periodista. El texto es perfecto para los objetivos de este blog. Una demostración de orgullo patriótico, de cruzarse ante la bandera, más que de cultura. Empieza así: «España se mueve entre los puestos 12 ó 14 del mundo como potencia económica. Como potencia cultural, entre el tercero o el cuarto, y si sumamos el área del idioma español disputaría el lugar de cabeza al ámbito sajón». ¡Maldito Rajoy, heredero de Felipe III, postrándose ante la pérfida Albión! ¡Dónde estaría España, la España orgullosa, la España conquistadora, la España de los tres mil años, con los gobernantes adecuados!

A Ansón siempre le ha gustado estar rodeado de intelectuales.

Vean que solo habla del IVA. De que el impuesto es muy alto. Parece que bajando el impuesto arreglamos todo. Antes de la subida del IVA, la cultura en España iba de maravilla. Las salas de cine estaban siempre llenas. Nada de esto es verdad, pero es el discurso liberal-derechil que tiene que defender este hombre. Llega al éxtasis cuando cita a Albert Boadella: «Las revistas porno tienen el 3% de IVA y representar a Lope de Vega, el 21%». El dato en sí es una vergüenza, pero también hay que ver de qué boca sale. No olviden que Luis María Ansón no se hizo famoso en los hogares españoles por su trabajo periodístico, ni mucho menos por su labor poética, sino por ser presidente y jurado del concurso Miss España, imagen mejor que ninguna otra de los años del derroche, del pufo inmobiliario y de la corrupción urbanística y no urbanística. Aquellos veranos con Ansón en las poblaciones costeras más golpeadas por el ladrillo (Marina D'Or entre ellas) viendo chicas en bikini... Inolvidable...

A su vez, Ansón cita a su alumno Pedro J. Ramírez, aunque en determinados aspectos, como su facultad para arrimarse al poder y hacer de bufón de este, podemos decir que el alumno ha superado al maestro (vean la foto, llena de cinismo, que encabeza esta entrada). Hice el ademán de ponerme a buscar el texto de este último, pero si me pongo a analizar un artículo de Pedro Jota creo que perdería los pocos lectores que tengo. Por perder, perdería hasta la cordura.

Siguiendo con Ansón, al final considera que le sale un artículo demasiado duro contra sus amigotes de la derecha, y tras reflexionar, añade: «Sería injusto no reconocer las cualidades del presidente del Gobierno y sus aciertos en política exterior». Toma ya.

De regalo les dejo este ejemplo de Ansón metido a poético crítico de cine. Si tienen que ir al hospital debido a las intensas convulsiones (¿gástricas?) que les provoca tanta emoción y tanta lírica, no me echen la culpa.



El otro día les hablaba de mi admiración ante ese periodismo local que no se plegaba ante la incomprensible política del festival de Málaga. Creo que fue una impresión equivocada. Cada medio tiene que plegarse ante las fuerzas de las que depende (o eso piensan ellos) su supervivencia. Por eso, El País y otros medios españoles hacen esas crónicas asépticas, donde todo parece bueno y, si es malo, se esconde como se pueda. Porque ellos responden ante ministros. Y ante grandes productores, que se la juegan con cada proyecto que presentan en el certamen. Sin embargo, los periódicos de Málaga pueden rajar lo que quieran del cine español, porque solo lo leerá el público local. Un ministro no lee La Opinión de Málaga. González Macho no lee Málaga Hoy. Pero sí que la lee el alcalde y el concejal de turno. Y ante esos sí que hay que vender el folclore de la belleza de la ciudad, de lo bueno que es el público y de la grandeza de sus gentes famosas.

Hoy se presentaba en Málaga La gran familia española, ese monstruo del que ya les he hablado, donde actores «urbanos, modernos y desenfadados» se van de boda el día de la final del mundial. Bueno, ni siquiera se presentaba. Era un avance de cinco minutos. Tiempo bastante aprovechable, por lo visto. El crítico de Málaga Hoy, Pablo Bujalance, que el otro día se crecía poniendo a caldo Combustión y toda esa hipocresía del cine español con sus espectadores, llega a decir (agárrense): «Si el cine es a menudo una cuestión de tándem, pocos han dado los resultados del que forman el realizador Daniel Sánchez Arévalo y el actor malagueño Antonio de la Torre en sólo tres películas». Con «pocos» supongo que se refiere a John Ford y John Wayne, a Roberto Rossellini e Ingrid Bergman, a Yasujiro Ozu y Chishu Ryu, Billy Wilder y Jack Lemmon, Sternberg y Dietrich, Walsh y Errol Flynn... y «pocos» más. Pero dejémonos de valoraciones y quédense con la palabra subrayada, que es la palabra clave. Malagueño. Ahí está. El cine español es una cosa, mala, fea, indigna. Pero mi pueblo es mi pueblo. Y cierra con esta sentencia: «Antonio de la Torre señaló que su personaje "tiene un recorrido muy bonito, culminado con la redención". Los tres minutos prometen. Ahora, toca esperar». Ya ven, ni eran cinco minutos. Pero esos tres, al menos, prometen.

No iba a decir nada de las declaraciones de Sánchez-Arévalo y su tropa, pero hay cosas que no se pueden dejar pasar. Hay que poner límites a la desvergüenza. Hablando del protagonista de la película, este autor imprescindible del cine español, dice: «él representa de alguna forma a la Selección Española que juega el mundial, a la España que no tiene miedo de hacer cosas, que se atreve a todo, que no se corta; sus hermanos mayores, sin embargo, representan a la España de cuartos». Parece que se estaba gustando en la rueda de prensa, y los palmeros hacían su trabajo, así que no paró: «el Goya al mejor actor revelación se lo darán a Andrés Iniesta por el gol a Holanda». Ahora vayan un par de posts atrás y lean a Adolfo Blanco, productor de Ayer no termina nunca, diciendo que la culpa era del fútbol. No solo es culpa del fútbol, sino que este ha devorado el cine y algunos encima lo disfrutan.

¡¡¡Sí, he ganado un Goya!!!


El chico para todo de El País, Gregorio Belinchón, llevaba ausente de Málaga un par de días. Mi idea fue que el anteriormente conocido como diario independiente de la mañana lo mandó a la ciudad andaluza el fin de semana y luego se lo trajo de nuevo a Madrid, para que hablase de lo que le gusta realmente, los estrenos de Hollywood, el cotilleo de las estrellas y las series de televisión (vean su twitter). Pero como les dije, ayer en el festival se presentaba una película producida por El Terrat, empresa de Buenafuente, a quien Prisa trató de convertir en líder del cambio social. No podía faltar, pues la imprescindible nota de Belinchón tratando el tema. Ya saben cómo funciona este grupo de comunicación (o empresarial, más bien) cuando se empeñan en vender un producto, te lo meten en la radio, en la tele o en el periódico como si fuera lo más. Normalmente les sale mal, pero lo de Buenafuente y su tropa, quizás como no fue una idea original suya, salió bien. Ahora hay que explotarlo.

A Málaga se acercó José Corbacho, que además de cómico gracioso y progresista, es también director, a medio camino entre el cine de costumbres y la denuncia social (en España suele ir unido). Así que a Belinchón le hace un mix de todos sus temas favoritos: «Dice que su amigo y coguionista Juan Cruz le abraza a whatsapps para ver cómo ve el ambiente para volver a codirigir. "Yo le respondo que lo veo bien, que puede que ya me perdonen mi comentario en los Goya sobre el IVA"». Sacando pecho de su valentía progresista, cuando este hombre tiene una teleserie sobre futbol llamada Pelotas (un título nada grosero) en la televisión pública ultra que ha montado el PP. En la gala de inauguración ya vimos a Aura Garrido haciendo algo parecido (diría que más arriesgado aún) y ya ven la repercusión que ha tenido. O ya veremos, porque la joven actriz aún tiene que pasear por la alfombra roja y quizás están esperando a ese momento para hacerle la ola.

Lo más curioso es que a esta comedieta llena de «gracia» y de colegueo, El País le dedica toda una entrada. ¿Se acuerdan de la película aquella con Willy Toledo sobre tráfico de menores en el fútbol? Busquen en el artículo del día en el que se presentaba algo más allá de la foto.

Aún no hay artículo de Belinchón sobre La gran familia española, pero promete.

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Cada periódico defiende su modelo de negocio. Su modelo de país. En El Mundo (ya ven, hoy le hago publicidad extra a Pedro Jota), como refleja muy bien esta noticia, liberalismo extremo y precariedad laboral. A mi el tema del crowdfunding me da escalofríos. Para pequeños productos o para que puedan tener financiación un nuevo realizador que no sea un enchufado, vale. Pero convertirlo en el centro de producción va a dar muchos problemas en el futuro. El primero que quienes acapararán el dinero de los internautas serán los que hagan más ruido: quienes tengan nombres conocidos en el equipo técnico y artístico. Y esa gente debería financiarse de otra manera, dejando esta vía para quienes realmente lo necesitan.

La película, aunque salga la nueva actriz favorita de este blog, Aura Garrido, tiene muy mala pinta. No tanto por su argumento y las imágenes, sino por esa descripción tan cursi y relamida que hace el cronista. Les podría hacer un resumen, pero eso echaría a perder la profunda poesía del conjunto. Lean todo a partir del título El amor en el abismo. Pongo las últimas líneas para que se animen: «El desenlace del filme dura un segundo, pero es el necesario producto final de la fricción de los personajes. Placas chocando. Formando montañas y abismos»

Vuelvo una vez más a Diamantes negros porque encuentro una revelación que seguramente se le escapó al corrector y razón principal por la que no se nombraba en El País. Miren lo que dice el director: «acudí a diarios deportivos y a representantes pero no quisieron hablar». Si no lo saben, el Marca pertenece al mismo grupo que El Mundo y el AS es de Prisa. A saber lo que están callando. A ver si cuando Iniesta gane el Goya dice algo en el discurso.

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Del crítico de La Opinión de Málaga, Víctor A. Gómez destaco su opinión sobre Somos gente honrada, el invento de Buenafuente y Corbacho con el que ya me despaché ayer, de la que dice que «hay mucha ética de barrio y una canción de Estopa» y también, peor aún, «que este material habría dado para mucho más en manos de cineastas con menos ganas de filmar una lección de moral y dignidad de la clase media». Lean también el último párrafo porque dice bastante de la humildad de este crítico y de los problemas generales de la crítica de cine (esto lo digo sin ironía)

De sus pildoritas festivaleras destaco esta, donde se hace eco del ciclo retrospectivo de Jess Franco, de las declaraciones de Willy Toledo llamando analfabeto a José Ignacio Wert («las metas culturales del ministro son el Opus Dei, Jesucristo, la Iglesia, los bancos y sus amiguetes que se van a llevar los beneficios de esta privatización constante que se está aplicando a la cultura») y, por encima de todo, esa parte donde dice «Fernando no es el único Méndez Leite». Para el que no lo conozca, este hombre ha hecho un poquito de todo: crítico de cine, profesor, realizador televisivo (y cinematográfico), director del ICAA y ahora tiene un puesto en el festival de Málaga. Vamos, que si hay que hablar de los males del cine español, este no puede mirar para otro lado. Pero hoy no se trata de él, sino que en esa tradición tan española, ya está metiendo a su hija en el negocio familiar. Me gusta eso de «una de las promesas de la actuación de nuestro país», cuando no hay registro alguno de sus actuaciones ni en teatro ni en cine (más allá de figurar de niña en algunos trabajos de su padre). Quizás Gómez conoce muy bien el cine español y sabe de lo que habla. Remata con «Por cierto, es mucho más guapa que su padre» y pone una foto para acreditarlo en la que sale ella acompañada de Alberto Ammann, Carlos Bardem y la novia de este último. Les dejo la prueba aquí abajo...


La persona con más talento en esta foto seguramente sea la primera por la derecha
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Antes vieron a Ansón haciendo de crítico de cine. Bueno, Ansón, veterano y venerado (según para quien) periodista, miembro de la Real Academia Española (ocupando el sillón ñ, ni más ni menos), se podría llegar a pensar que tiene suficiente recorrido como para opinar. Cuestionable, pero vale, se lo acepto en el supuesto de tener una audiencia pro-Ansón. Pero lo cierto es que la actitud de este periodista es reproducible en todos sus compañeros de profesión. Todo periodista parece tener una autoridad moral increíble para hablar de cine con palabras pomposas. Nadie sabe más de cine, porque los periodistas saben mucho de todo.

Especialmente preocupante es el caso de los periódicos locales, donde siempre se reproduce este especimen. Esa gente que tiene una columna de opinión diaria o semanal en los periódicos de su ciudad y que muy de cuando en cuando dedican una entrada al cine. Algunos incluso se lanzan al análisis poético a lo Ansón, pero la mayoría prefieren hablar de datos, sensaciones, tendencias y todas esas cosas que como periodistas conocen tan bien. El argumento principal es que el público (la masa ignorante, para ellos) no le gusta el cine español, porque es malo y está demasiado asociado a fuerzas políticas de izquierda. Y viven del mamoneo y la subvención. ¿A que les suena? En todos los diarios hacen el mismo análisis y tienen las mismas soluciones. Seguro que también citarán a Hitchcock, a Wilder y a Ford, como los grandes maestros, esos que hicieron cine sin subvenciones (algo que es mentira, algún día habrá que explicarlo) y triunfaron. Si van muy de intelectuales quizás les citen a Bergman, a Fellini y a Buñuel, ese que se buscó la vida por todo el mundo, sin apoyo estatal alguno. Pero todo muy de suplemento dominical, de Historia del Cine de la Wikipedia. Todos ellos saben cómo arreglar el cine, pero dudo que alguno haya visto más de dos películas españolas este año.

En Málaga parece que uno de ellos es un sujeto conocido con el pomposo nombre de Teodoro León Gross, que nos regala este profundo análisis del cine español titulado ¡Es el cine, estúpidos! Como todo intelectualillo que no ve cine español, habla de que hay que trabajar más, de que hay que cambiar modelos y bla bla bla... Es un no parar de topicazos: «En el cine español no hay un problema de talento, y no es raro que Bardem, el músico Alberto Iglesias o el diseñador de vestuario Paco Delgado fichen por Hollywood». Esa relación que establece entre talento y Hollywood es bastante cuestionable, pero bueno, sigamos. Suelta esta otra perlita: «Fellini decía que este era un negocio grotesco, a medio camino entre el fútbol y las casas de putas. El cine es una industria o se queda en eso». La frase no tiene mucho sentido. Si precisamente Fellini critica la parte del cine que es un negocio, lo último que debería ser es una industria. Pero ojo, que al final después de atacar en abstracto (es decir, de manera cobarde) al cine español, sentencia: «el cine español, además de un buen festival, necesita buen cine». Claro, el problema no es el festival, que es muy bueno (que no falte la genuflexión ante el poder) sino unos autores vanidosos, inoperantes y anclados en el pasado. Como buen arrimador sabe que rajar en un diario local del cine español, así en general, no molestará a nadie. Podrá seguir en su pedestal como gran intelectual de su ciudad. Pero claro, si criticas a una autoridad local, lo más probable es que al día siguiente tengas a alguien pidiéndote cuentas.

A mi lo que más me gusta de todo es lo del título ¡Es el cine, estúpidos! Luego solo habla de taquilla, de industria y del negocio. De los creadores, de las propuestas que hace el cine español, nada. Oskar Belategui caló perfectamente al personaje: 

De un intelectual de la categoría de Teodoro León Gross esperaba que le respondiese citando todas esas películas que considera «brotes verdes». ¡Es el cine, estúpido!

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Ha salido el nombre de todos los miembros del jurado de la sección oficial del festival de Cannes. No se han roto mucho la cabeza. Cinco directores y cuatro actores. Aunque hay nacionalidades de todo tipo, salvo Kawase y la actriz india, todo se reduce a Hollywood y alrededores. A vender mucho glamour y que en todo medio culturalmente irresponsable digan que fue la mejor edición de la Historia. Otros años se molestaban en poner a algún programador, gestor cultural o director de arte, pero ¿para qué? Si esto es un negocio.

La pregunta es, ¿cuánto puede durar este modelo? Si Cannes va a jugar a la competición de glamour, de meter superestrellas y de llenar páginas de periódicos con información irrelevante, acabará siendo superado por cualquier invento disparatado que salga de cualquier parte del mundo que tenga un mayor flujo de capital. ¿A qué apelará Cannes entonces?

martes, 23 de abril de 2013

Aupa Calparsoro


Con este pedazo reparto, ¿quién necesita marketing?

Daniel Calparsoro sigue dejando perlas en su visita a Málaga. Esto no lo reprodujeron otros medios, quizás por respeto hacia el director, o hacia el lector/espectador. Por suerte, La Razón sí se hace eco: «No pretende ser americana. Son personajes que conocemos, rodada en Madrid, con dilemas españoles de este momento. Tiene escenas de acción, pero es mucho más que eso: tiene un carácter latino muy fuerte. Se aleja del americano en el sentido de que el protagonista lo deja todo por disfrutar de un momento, que es también una cosa muy española. En mi opinión, nuestra capacidad de disfrutar es lo que nos salva cuando da la impresión de que nos han robado el futuro».

Con Isabel Coixet me pasa un poco lo mismo que con Calparsoro. Su actitud ha sobrepasado de tal manera el delirio que ya entran en la categoría de punk. Merecen cierto respeto e incluso admiración por ese desprecio suicida hacia el marketing. Ojo a esta entrevista para Vanity Fair. Si Coixet les parece un coñazo, lean al menos la respuesta a la última pregunta.

Sin salir de Vanity Fair ni del festival de Málaga, en este reportaje sobre Alejandra Frade se resuelve el misterio. El segundo director contratado para acabar el rodaje de La mula fue Sébastien Grousset, director de spots publicitarios. Mi gozo en un pozo, Mario Casas no podrá estrenarse como director. No sé por qué no firma Grousset, imagino que eso le supondría a la productora más batallas legales con el primer director fugado.

Toda el artículo es un poco disimulado publirreportaje sobre el film, donde el redactor está metiendo continuamente la pata y luego intentando salir del entuerto. Vean la descripción que hace: «‘La mula’ es una película muy bonita y muy triste, una historia guerracivilesca con un protagonista absoluto, Mario Casas, un tipo humilde y de buen corazón que juega en el bando nacionalista y que habla andaluz y que, en un momento dado, tendrá que elegir entre la estúpida vanidad de los héroes o la vida en la que cree». Eso de «la vida en la que cree» da mucho miedo. ¿Y qué me dicen de lo de «hablar andaluz»? Luego el resto del artículo consiste en intentar decirle a los lectores «urbanos, modernos y desenfadados» (prometo que esto saldrá en todos los posts de este blog) de Vanity Fair que no es una película franquista. Pero ya han dejado caer la sombra de la sospecha.

Y fíjense que cuando hablan de los posibles seguidores de la película, siempre hablan de las fans, así en femenino. Estrategias de mercado.

Con Radford se pone poético y empieza a hacer periodismo-ficción: «quizás, quién sabe, algún día, algún año, la fuerza transformadora del paso del tiempo haga que vea la película terminada en una sala oscura y piense: “Estoy orgulloso. Y me alegro que saliera adelante”». Da para un libro de Javier Cercas.

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Supongo que de mis comentarios se deduce que el Festival de Málaga no me gusta nada. Quiero aclarar que lo que no me gusta es la propia definición del festival, el baremo de selección y la hipocresía que mueve todo. Las películas, mejores o peores, suelen (digo suelen, luego verán por qué) ser inocentes. No sé, Isabel Coixet, a mi no me interesa mucho, pero ella ha sabido hacerse hueco en un mundo en el que era sistemáticamente despreciada y ridiculizada por su imagen. Bueno, sus películas tampoco ayudaban, pero no sé, tampoco me parece tan grave. Ha intentado hacer una carrera cinematográfica constante, lo que también es de apreciar. Piensen en cuanto tiempo pasa de una película de Amenábar o Aranoa a la siguiente... En cuanto a Casting es una película pequeña que no parece tener mucha ambición. En la sección oficial de Cannes seguro que se verán películas peores. Y en Donosti, ni les digo. Y Combustión, pues hombre, vale, es la película que es, pero no me digan que a lo largo de estos posts no le han cogido cariño. Vuelvan a leer las declaraciones suicidas de más arriba. Yo creo que la voy a ir a ver, como homenaje al cine español que desaparece.

A mi esas cosas no me duelen. Lo que me duelen son burradas como Somos gente honrada, el intento de Andreu Buenafuente por capitalizar el éxito de su factoria de humor. Ya saben cómo funciona el capitalismo: si una cosa tiene éxito, sea cual sea, se hacen camisetas, muñecos articulados, menús en restaurantes de comida rápida, películas, videojuegos, etc... Esto pasa con este cómico (sí, lo voy a repetir) «urbano, moderno y desenfadado» que creó pequeños clones que luego se fueron reproduciendo con mayor o menor éxito (de audiencia) por diferentes canales de televisión.

La historia de Buenafuente ya la saben. Triunfó en Catalunya y luego fichó por A3, donde volvió a triunfar con ocurrencias como el troll aquel que mandó a Eurovisión. Luego se fue a laSexta, porque su productora (El Terrat) era parte del accionariado principal, pero sufrió la misma suerte que el resto de la cadena. Durante sus años de independencia, laSexta y su periódico amigo, Público (ambos paridos por ese ser siniestro llamado Jaume Roures), fueron la avanzadilla de esa izquierda neoliberal que tenía orgasmos democráticos (sí, ya saben que video es, así que allá ustedes si pinchan) con Zapatero, el presidente que empezó bien, pero pronto decía cosas como que bajar los impuestos era de izquierdas, y subirlos también. Cuando el presidente cayó en desgracia, sus medios afines lo hicieron con él, y El Terrat volvió a aliarse con A3, una cadena que destaca por su progresismo y su catalanismo (#mentira).

Ya ven, parezco Boyero. El problema de Buenafuente es que le han creado un halo de intelectualidad injustificable que incluso llevó al grupo Prisa a iniciar una campaña disparatada para convertirle en «nuestro» Beppe Grillo. Aquí tienen enlaces de la SER y de El País (en el añadido). Sí, entre risitas y negándolo todo (eran «otros» quienes lo sugerían, ya, ya), pero lo dicen.

Unidos de nuevo A3 y El Terrat, ahora se presenta en Málaga la película producida por el famoso cómico aspirante a todo. Acuérdense que ayer decían aquello de «quien paga, manda». Ya tienen montada la operación de merchandising. Habrá muchas referencias a la crisis, mucho buen rollito y tendrá a críticos babosos (vean el video del enlace de Diario SUR que hay más arriba) dando palmas. Algo parecido a esto, no lo duden.

Fue la única película a concurso en el día de hoy. «Quien paga, manda», no hay que distraer.

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El Confidencial es uno de los muchos diarios que hay en internet que se dedican a echar mierda sobre las personas y vivir del sensacionalismo. Ahí donde puede haber una noticia impactante o algún personaje polémico, allí están ellos. De ahí que publiquen esta entrevista con Willy Toledo, ese actor que personifica todos los males del cine español, especialmente en su vertiente social. Está en Málaga presentando Diamantes negros, sobre el tráfico de menores en el fútbol.

Con todo lo que nos pueda parecer el personaje, yo creo que la entrevista está bastante bien y las declaraciones son justas y mesuradas. Eso sí, siendo un poco malo, se le puede buscar el doble rasero. Vean lo que dice sobre la película: «dentro del mercado internacional de seres humanos hay una parcela que es el tráfico de menores, que supuestamente llegan a Europa con las falsas promesas de jugar en el Real Madrid o el Inter de Milán». Y luego más abajo, hablando de la realización de la película: «el único club que se ha mostrado favorable a colaborar ha sido el Atlético de Madrid. No sé si el señor Enrique Cerezo sabía de lo que iba la película. Pero desde luego han puesto todas las facilidades como no podía ser de otra manera con el glorioso Atletico de Madrid». Ay, Willy, Willy, el compromiso social es importante, pero los colores son los colores. El «glorioso» Atlético es ese equipo que se ha convertido en una agencia de tráfico de jugadores para ganar dinero a base de comisiones.

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Darle un premio a Oti y entrar en quiebra. Hechos seguramente no relacionados.

Reconozco que el crítico de ABC, Oti Rodríguez Marchante, merece una entrada propia, donde se analice su estilo decadente y desapasionado, sus crónicas en las que, al igual que Boyero, se autoproclama adalid de la libertad de expresión para justificar su desprecio a los lectores y a todos los que no piensan como él. Mientras no llega ese día, aquí les dejo una nueva dosis de humor en la última entrada de su blog, donde analiza la selección de películas a concurso en Cannes. Bajo el título Grandísimo Cannes, este pizpireto corresponsal escribe mal buena parte de los títulos e incluso el nombre de algún director («Sophia» Coppola). Resulta curioso también que utilice una foto de The Great Gatsby, la película de Baz Luhrmann que inaugura el certamen, y luego no la incluya entre su lista de predilectas (ni siquiera la cita). Lo peor de todo no es su ignorancia y dejadez, sino que encima se siente orgulloso. Lean con que rencor ataca a los que le pedimos un mínimo de profesionalidad: «llegados a este punto, me doy cuenta de que debería borrar todo lo escrito y volverlo a escribir de nuevo con un poco más de cabeza, rigor, criterio y todas esas cosas que se supone que debe tener un tipo al que le pagan por esto. No lo borro, pero voy a reflexionar sobre ello». Lo ideal sería que reflexionase tu jefe.

No me olvido tampoco de la siguiente línea a propósito de The Bling Ring, de Coppola: «me mosquea un poco que no esté en la Sección Oficial, sino en la de Una Cierta Mirada». ¡Qué horror! ¡Las secciones paralelas! Señores del festival de Cannes, compadézcanse de Oti y Boyero, no les obliguen a acudir a las secciones paralelas. La de comidas que se perderán, como lágrimas en la lluvia.

Dicen que los de la generación ni-ni son (somos) unos malcriados. ¿Qué habría que decir de estos juntaletras, que ven nazismo cultural y enemigos detrás de cada esquina, a los que sus jefes jamás exigieron un mínimo de profesionalidad?

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La cinemateca francesa homenajea a Jean-Claude Biette con motivo de los diez años de su fallecimiento. En España no se sabe ni quien es. Yo reconozco que no he visto ninguna de sus películas ya que no domino el francés y, pese a los consejos de Rivette, todavía tengo reparos a ver el cine sin entender el idioma en el que están realizadas (aunque el idioma real sea la puesta en escena). Como crítico era fantástico, aunque también es difícil encontrar sus piezas. En las antologías de Cahiers du Cinéma editadas por Paidós ya hace muchos años hay un texto imprescindible a propósito de la muerte de su amigo y compañero de generación Serge Daney.

Que se haya sepultado toda una generación de cineastas franceses (Biette, Vecchiali, Guiguet, etc...) es casi un crimen. En España, que está llena de programadores y de festivales de cine europeo (Sevilla, Compostela, Segovia), nadie parece haberse movido mucho... Si ustedes sí saben francés y quieren descubrir a Biette, pero no pueden acudir al pase de la cinemateca francesa, quizás les interese este número monográfico de la legendaria revista Trafic, creada por Biette y Serge Daney, y hoy dirigida por otros nombres legendarios como Raymond Bellour y Sylvie Pierre.

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No me voy de Francia, porque se ha desvelado la programación de la Quincena de los Realizadores de Cannes. Finalmente parece que ni Godard ni Jarmusch tenían preparada sus películas, porque de lo contrario es un auténtico disparate (salvo que hubieran hecho la cosa más banal y pueril de la historia, cosa que tras décadas de carrera es cuestionable). Yo lo que veo leyendo la lista de nombres es que la QR se ha convertido en un mundial sub-23 o algo así, en la NCAA del festival de Cannes, donde los directores se postulan para acceder a categorías mayores. Este artículo que he cazado al vuelo introduce la Quinzena como esa sección en la que empezó Haneke.

En sus mejores años, no fue eso, sino que servía para dar espacio a directores que, por miedo de la dirección a que fueran demasiado experimentales o radicales para mucha prensa más bien conservadora, tenían casi vetada la sección oficial. La Quincena se abrió en 1969, tras la convulsa edición del 68, y en ella concursaron directores no precisamente debutantes o de primeras películas como Bresson, Oshima, Godard, Brakhage, Jancsó, Herzog o Makavejev. En el facebook de la revista Lumière se hace un seguimiento a los años de gloria. Comparen con la actual.

Esto es el capitalismo, que es voraz. En 1968 se criticaba el poco riesgo del festival, la mercantilización de las películas, y se creó una sección donde importaban los autores, las innovaciones y aquello que el mercado jamás ampararía. Ahora mismo no es más que una segunda división, donde los cachorros esperan su turno para empezar a jugar en la liga de los mayores.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, yo veo a esta sección más motivadora que la oficial, que es únicamente una selección de grandes preestrenos.

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Muchos hemos vivido escenas así, aunque la chica no fuese Aura Garrido.

Vista Los ilusos, me ha parecido mejor que su primera película. Sigo creyendo que su principal problema es que es algo contradictoria. No es algo malo de por sí, y me imagino que se debe a las dudas creativas que tendrá el director, pero la sensación que tengo es que sus mejores momentos son aquellos donde la película filma a los personajes y al drama de manera directa. Cuando se cree lo que cuenta. Y las partes que no me gustan nada son aquellas donde el propio director reflexiona en voz en off y todas esas escenas con claquetas y micrófonos, significando el rodaje de la propia película. La cita a Garrel y a esa maravilla llamada Elle a passé tant d'heures sous les sunlights (una de mis películas favoritas) está clara. Pero mientras en el director francés todo parecía estar a un mismo nivel, movido por el drama terrible de un director y su generación, en la película de Trueba hay una diferenciación demasiado clara entre los distintos niveles y en general es bastante dispersa, como que no tiene un objetivo claro, más allá de detalles aquí y allá.

Yo me identifico bastante con esos detalles. Con esas noches viendo películas en el ordenador, esa decepción al ver los cines llenándose de producciones en bluray, esos momentos donde estás hablando con alguien de una película y simplemente te da la razón por continuar la conversación, como si no te estuviera entendiendo... Y creo que está muy bien filmada. Quizás no tanto toda esa serie de primeros planos, muy cercanos a Garrel y sin un objetivo claro (aunque por supuesto, son agradables de contemplar), por eso de que la película de Trueba habla de la dificultad de encontrar un sentido a tu propia historia. Me gustan más los paseos por Madrid. Hay un momento especialmente bello donde el protagonista camina solitario por la ciudad y el director lo filma a través de sucesivas panorámicas encadenadas. Esa manera de filmar los bares, de tratar de filmar un Madrid autóctono, lejos de esa ciudad neutra, que podría ser cualquiera, que vemos siempre en el cine español. O esas dos escenas de despedida en el metro con esa mujer que quizás no vuelva a aparecer.

Si la presencia de la luminosa Barbara Lennie me parecía lo mejor de Todas las canciones hablan de mi, Aura Garrido no le anda lejos en Los ilusos. Más sorprendente este último caso, porque Lennie era una actriz que siempre transmite buenas sensaciones, la protagonista de este último trabajo viene de la tan cuestionable cantera televisiva, de teleseries de Antena 3 y Telecinco, con todo lo que ello conlleva. Pero creo que hace mucho más que estar guapa (lo que no es poco). Tiene una forma de afrontar los diálogos, de declaramarlos con una naturalidad que yo pocas veces he visto en el cine español, y del que carecen el resto de actrices de la película. No sé si se debe también (seguro que sí) a las indicaciones del director. Un trabajo excelente que se suma a su gran actuación en la gala de inauguración del festival de Málaga. A seguir.

Mi opinión es que Jonás Trueba tiene que liberarse de muchas influencias. De la generación de sus padres (la película está dedicada a su padre). También de sus propios compañeros de generación. Ya comenté que a mi todo ese tema del director hablando de su propia película (ese «ahora voy a filmar un plano del cielo de Madrid») son cosas que no me gustan nada y me recuerdan a Los materiales, un filme de Los Hijos que me parece muy malo, aunque al menos la película de Trueba no tiene esa inútil pose fanfarrona. O quizás es que simplemente lo que me atrae de la película es esa conexión con Garrel, quizás también con Rozier, incluso con Truffaut, y alguno más que no conozco lo suficiente o no me viene a la cabeza ahora mismo.

Creo que es una película que merece la pena. Ya les dije que se puede ver en Filmin. No sé si es provisional o ya es una película de catálogo. Yo creo que por tres euros merece la pena. Siempre le pueden pasar el password a un amigo después de verla y compartir gastos. Da para tres o cuatro noches.

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En El Mundo me encuentro esta escueta nota (de la agencia EFE) con unas declaraciones de Luis Miñarro sobre el cierre de Alta Films (bien escrito). El heroico productor catalán pone sobre la mesa una idea en la que nadie parecía haber reparado: «entre el precio de la entrada, la subida del IVA, la piratería y el cambio de costumbres de toda una generación que no va a acceder al cine, entre otras razones, porque no trabajan y no tienen ingresos, pues ya me dirás». Efectivamente, en este tránsito hacia un nuevo feudalismo al que nos lleva el Partido Popular, el espectador desaparece. Todo entra dentro de su estrategia, claro.

Lean los comentarios a la noticia y miren qué clase de lectores tiene El Mundo. Ese es el abono que dejó Boyero y la política cultural que defiende el periódico siempre que puede.

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El próximo 26 de abril llega a España la revista Sofilm. En ella colaboran amigos y conocidos, así que es probable que la compre. Pese a su abominable portada. Mickey Rourke ya es de por sí un perfecto ejemplo de los horrores del diseño gráfico aplicado a humanos. Encima esa pose chulesca y el diseño hipster general echa mucho para atrás. Los contenidos -quitando lo del propio Rourke- parecen originales y no basados en el típico aprovechamiento de estrellas, entrevistas exclusivas de medios como Fotogramas, Cinemanía y esas revistas que hablan un poquito de todo, tipo Vanity Fair.

No es el tipo de revista que a mi me interesa, pero en fin, puede ser la lectura de váter más digna de los kioskos a poco que se esfuerce algo. Tampoco se crean mucho lo que digo, es posible que les haga la recomendación porque tengo amigos ahí. Decidan ustedes.