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| La final de copa como representante del cine español en Cannes |
Empezó el festival de cine de Cannes y para los cinéfilos españoles son días de infamia y vergüenza ante la cobertura que la prensa generalista hace del evento. Bien es cierto que en los últimos años el número de periodistas patrios que acude al certamen se ha multiplicado exponencialmente (al revés que el número de películas) y supongo que ahora podemos hablar de una cobertura adecuada, o al menos digna, ya que tampoco es para tirar cohetes: todos van a ver las mismas películas y suelen defender las mismas cosas. Si defienden algo distinto, al par de semanas se olvidará, en el caso de que no se estrene. Pero imaginen la situación hace diez años, con Boyero, Oti, Enric González, Hermoso y toda esa cuadra. ¿Qué cara pondrían los responsables del resto de los medios? Gentuza que sólo iba a la sección oficial y se salía en mitad de las películas, que te los encontrabas casi tanto tiempo en los bares como en los cines. Este era el panorama y para ellos no ha cambiado mucho, aunque con el paso de los años se haya vuelto cada vez más triste, así como que los medios para los que trabajan los amparen.
Fíjense en la fotografía que encabeza el artículo. Son Boyero y Oti viendo la final de Copa del Rey en un bar de Cannes. Supongo que a esas horas no había ninguna película y supongo también que no se quedaron al final del partido, que acabó bastante tarde, porque hubo bastante lío, minutos de descuento, prórrogas y más lío. En ese bar había más periodistas españoles, por cierto, entre ellos, ni más ni menos que Carlos del Amor, ese chico tan simpático y tan encantado de conocerse que ha convertido las noticias culturales de los telediarios de la pública en un cúmulo de consignas de mercado y frivolidades sonrojantes. Han leído bien, la pública. Así está España y así está el periodismo cinematográfico. Tampoco quiero ser quisquilloso. Evidentemente, todo el mundo necesita descansar y relajarse, aunque luego me sorprende que digan que Cannes es tan duro si hay tiempo para tomarse una cañita y verse un partido que duró más de dos horas. Pero lo que me interesa no es eso. Es otra cosa.
Me imagino que tras disfrutar del partido y de un merecido descanso tras una jornada dura, los críticos españoles estarían listos para trabajar al día siguiente de manera responsable. Bueno, la palabra responsabilidad en el diccionario de Boyero no debe existir, porque ojo a la crónica del día siguiente a la final. Habla sobre Le passé de Asghar Farhadi: «La he visto después de una noche de insomnio, en una esquina de la sala, sentado en una especie de balancín que te tortura el cuerpo, ya que todas las butacas estaban ocupadas, con el cerebro más abotargado que de costumbre, no he entendido los giros y algunas explicaciones de la historia». Aquí tienen la profesionalidad del crítico de El País. Yo he pasado noches de insomnio en algunos festivales, a veces por el trabajo y a veces por salir con unos amigos y tomar unas copas de más (aunque nunca a sueldo del medio de comunicación más importante del país, claro), pero utilizarlo como excusa contra una película es bastante lamentable. Está claro que Boyero siempre tiene que hablar de sí mismo, sencillamente porque no sabe hablar de otra cosa. Supongo que a los editores de su periódico les parece bien todo esto, que siga vendiendo su imagen fatalista e irresponsable, como el último de los bohemios, mientras sobrepasa todos los límites en una sociedad como la española que vive en niveles dramáticos de desempleo.
En esa misma crónica nos regala un «puede que el problema sea mío y no de la película». Hombre, de eso no tengo ni la más mínima duda, pero estaría bien que ese mismo argumento lo utilizara cuando masacra sin piedad películas de Oliveira, de Pedro Costa, de Wang Bing y de tantos otros cineastas que no se pliegan a sus limitadísimos estándares de lo que debe ser el cine. De estas limitaciones podemos hablar viendo el penoso video que han hecho al alimón Boyero y su esclavo Gregorio Belinchón, comentando la película de Farhadi y A Touch of Sin, de Jia Zhang-ke, que el crítico estrella mencionaba en su crónica copiando la nota de prensa. Yo creo que no la ha visto y en el video no hace más que apoyar esas sospechas. Tras resumir su opinión sobre Le passé, se refiere a Jia Zhang-ke como el director que ganó el León de Oro de Venecia hace algunos años. Aquí pueden leer sobre ello (el artículo La catatonia nacional de José Manuel López Fernández originalmente pertenecía a Tren de sombras, revista que ya no se encuentra online). Ahora habla como si no hubiera ocurrido su desplante. ¡El famoso Jia Zhang-ke! Pero escuchen las palabras de Boyero hablando de A Touch of Sin, repitiendo una y otra vez lo mismo, dándole la vuelta a la sinopsis para tratar de esconder su falta de profesionalidad. Pero lo mejor de todo el video son las palabras iniciales del insufrible Belinchón: «hoy tocan películas duras de China y de Irán». Como siempre en los peores críticos de España, ese prejuicio ante lo que no pertenece al centro, a lo convencional. ¡China e Irán! ¿Cómo se atreven a hacer cine en esos países? Pero en fin, simplemente fíjense en la penosa calidad del video, en lo mal elegido que está el lugar para la grabación, en la insufrible calidad de sonido. Está claro que alguien que es capaz de entregar un trabajo tan mal hecho no puede decir nada interesante sobre el cine que ve en Cannes.
A pesar de que este año le han puesto un festival muy previsible, lleno de películas americanas y cosas afines a Hollywood, la nula ética profesional de este periodista siempre sale a relucir. Lean su emocionada crónica de la última película de Claude Lanzmann: «no solo es un documental impresionante, también es obligatorio. La obra de Claude Lanzmann sobre el Holocausto debería exhibirse en todos los colegios del mundo para que desde pequeños conociéramos la maldad que puede llegar a practicar el hombre». Todo muy bonito. Pero como dije al principio, cada vez hay más periodistas españoles en Cannes y seguramente conocen la catadura de este personaje despreciable, el daño que está haciendo a muchos futuros cinéfilos que se acercan a las páginas de El País en busca de información cultural y terminan devastados por la prosa grosera y desagradable de este sujeto. Atención a este tuit:
dice Boyero que LE DERNIER DES INJUSTES es impresionante y obligatoria. Obligatorio debería ser verla entera y no solo la mitad
— Jaime Pena (@jj_pena) 21 de mayo de 2013
Este es el nivel del crítico más leído de España, recomendar fervorosamente películas que él no está dispuesto a ver. La película de Lanzmann duraba cuatro horas, así que es posible que le coincidiera con la comida o la cena. Quédense también con el final de la crónica, donde atiza a dos directores orientales, Takashi Miike y Johnnie To. «Para mí sigue siendo un enigma indescifrable las razones del fervor de los festivales de cine hacia estos directores orientales especializados en tiroteos y mamporros, en el ruido y la furia. Es un cine bastante tonto, una moda sin sentido». Supongo que el beneficio de la duda que le otorgaba a Farhadi no vale para Miike y To.
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Quizás haya que ser comprensivo con Boyero y tener en cuenta que el hombre lo está pasando mal, después de enterarse de que ha sido condenado a pagar 6000 euros a José Mourinho por llamarle nazi portugués. Para mi se han apiadado algo de él, porque el técnico del Real Madrid pedía quince mil euros, lo que a mi me parece mucho más justo teniendo en cuenta la desfachatez del crítico.
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Las noticias esperpénticas relacionadas con Carlos Boyero no se terminan. La más delirante de todas ellas es esta. Sí, Boyero va a recibir un premio por su labor como cronista. No sólo él, sino que también otras lacras como Oti Rodríguez Marchante, Enric González (ese hombre tan progresista que dejó El País antes de que le echasen por el ERE... para irse a El Mundo) y, traten de aguantar la risa, Toni García Ramón.
Échense las manos a la cabeza, pero se estarán equivocando. En el fondo, es un acto de absoluta coherencia. Fíjense bien quién da el premio. El ron Havana. Evidentemente, qué sería de los destiladores de licores sin estos cronistas tan irresponsables que se dedican al bebercio y a la fiesta en lugar de a sus tareas... Premio merecidísimo, aunque llega tarde. Tendría que haber sido después de aquel festival de Venecia donde la película ganadora se presentó demasiado tarde para ellos.
Los premios los entregará Carlos Marañón, publicista director de la revista Cinemanía.
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En este blog me he reído muchas veces de La mula. Confieso que en su momento me sentí un poco mal, ya que en el fondo era una producción problemática que había vivido en el filo durante muchos años. Que sea el tipo de operación comercial que a mi me asusta no quita para que en el fondo se trate de trabajadores profesionales que no pueden ver el fruto de su esfuerzo. Por suerte, la propia productora, Alejandra Frade, se ha encargado de quitarme todo mi sentimiento de culpa. Atención a la entrada de este blog, porque daba para película de Berlanga, de no ser porque los protagonistas de las películas de este director siempre eran pillos carismáticos, antihéroes fracasados y lo de esta película es puro engaño neoliberal aprovechándose de la ignorancia total en cuestiones de cine a la que nos aboca el actual estado de las cosas.
Lo peor de todo es: ¿cuántos medios de comunicación informaron de esto? ¿Qué hay de todos los corresponsales que fueron a Málaga? Mutis por el foro. Silencio cómplice. Ellos son más culpables del timo al espectador que los propios productores del film. Porque ellos al fin y al cabo se encontraron con una película a medio terminar y decidieron ir por el camino fácil. Cuestionable, pero comprensible. ¿Cuál es la razón de los medios para no hacer referencia a esto? Quizás es que ni se enteraron, dada su ignorancia en temas cinematográficos. Vuelvan a ver el video de arriba parido por Gregorio Belinchón. Parece improbable que alguien que hace esa basura pueda hablar de los problemas técnicos de un film, por muy visibles que estos sean.
El profesional Javier Ocaña, siempre al servicio del poder, hablaba de «desbarajustes fotográficos», como si fuera cosa de utilizar dos cámaras distintas. Como Michael Mann o algo así. En Fotogramas, Mirito Torreiro, que tiende a darse mucha importancia, parece que los abdominales y el acento andaluz de Mario Casas no le dejaban ver más allá. En El Mundo, que siempre defiende los experimentos neoliberales de nuestra industria, por eso de cargar contra los titiriteros y las subvenciones, Luis Martínez decía que la mula trotaba, aunque no explicaba muy bien cómo. Eso sí, quizás en el título intentó reflejar su sentimiento de culpa por estar engañando de tal manera al lector. «Más cornadas da el cine». El cine y los críticos de los medios generalistas. Cornadas al espectador.
Esto da para elucubrar todo lo que se quiera y si pensamos mal diríamos que lo que Alejandra Frade no se gastó en terminar de manera digna su película sí lo invirtió en mandar sobres al estilo Bárcenas. No se puede entender de otra manera semejante irresponsabilidad general
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Volvemos a Cannes para recomendar enlaces y coberturas. La primera, la de la revista Caimán. Estemos de acuerdo o no con la línea editorial del medio (yo ya dejé claro que no), lo cierto es que están trabajando bastante con actualizaciones constantes sobre las películas. Tampoco es que sean unos análisis profundos, pero sí son comentarios interesantes y alejados del estilo personalista de Boyero y sucedáneos. En su renovada (y mucho más atractiva) página web se pueden consultar, tanto los textos desde la trinchera de Heredero, Quintana, Pena y otros, como los algo más reflexivos de Eulália Iglesias.
Para que no digan que le hago la pelota al Caimán, vamos a zurrarle un poco. Ya les he dicho que a mi una de las cosas que más me molesta es su incapacidad para definirse como medio cultural, introduciendo tácticas de mercado bastante cuestionables. Atiendan a este tuit de su director, Carlos F. Heredero:
Una primicia. Caimán CdC descubre en Cannes el afiche internacional de CANIBAL, de M. Martín Cuenca. Promete mucho. facebook.com/CaimanCuaderno…
— Carlos F. Heredero (@carlosfheredero) 17 de mayo de 2013
Me cuesta entender el interés que puede tener para una revista de crítica cinematográfica la primicia de presentar el cartel de la nueva película de Martín Cuenca. Tanto el hecho en sí, como el lenguaje utilizado, me echan bastante para atrás. Sin ser tan exagerado, poco después, el mismo responsable, entregaba un tuit similar:
Primicia mundial en la web de CAIMÁN CdC: J. Pena publica la primera crítica de un Godard en 3D: THE THREE DISASTERS. Semana de la crítica
— Carlos F. Heredero (@carlosfheredero) 19 de mayo de 2013
Recemos para que esto de la crítica de cine no se convierta en una batalla de exclusivas. De lo único que me alegro es de que lo hagan con Godard. Quizás es lo único a lo que puedan aspirar. Ya que en la liga de los Coen, de Winding Refn y otras estrellas de Cannes dudo que el Caimán pueda competir contra Variety y otros medios entregados a la publicidad agresiva.
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Desde hace algunos años, el crítico argentino Diego Lerer realiza un cuadro de votaciones con casi todos los críticos de habla hispana presentes en el festival, así como algunos amigos extranjeros. En anteriores ediciones se utilizaba una muy manejable página de Excel y para esta ocasión han tenido la mala idea de cambiarla por un cuadro de difícil lectura, que no invita a sumergirse en él.
La revista alemana Critic realiza su propio cuadro en el que aparecen críticos estrella (en determinados círculos al menos) como Adam Cook, Daniel Kasman o Christoph Huber. Siendo más fácil de navegar (son menos votantes), yo me pierdo con esa peculiar forma de puntuación. Deben ser las barreras culturales.
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Las dos revistas de cine para las que más escribo (y de manera egoista diré que son las que más me gustan, cada cual que piense lo que quiera de esto) hacen cobertura de Cannes. En Lumière salen de manera intermitente textos traducidos de Daniel Kasman, así como alguna pieza suelta de Fernando Ganzo y en Transit, Carles Matamoros trata de sobrevivir a su primera experiencia cannoise escribiendo además alguna que otra crónica.
Recomiendo por último la cobertura de El amante, la veterana revista argentina. Escriben dos corresponsales, Fernando E. Juan Lima y Jaime Pena. No solo es interesante por lo que tienen que decir de las películas, sino porque muchas veces se alejan del esquema habitual de las coberturas, dejan de lado las muy manidas secciones oficiales y buscan otro tipo de cine que ofrece Cannes.
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Despido la entrada de hoy (espero poder escribir uno o dos posts semanalmente) hablando de distribución cinematográfica. Un tema que nunca importó en España porque los medios de comunicación nos mantenían en un páramo cultural del que solo salimos gracias a internet. Resulta que tras lo de Alta Films, los medios generalistas se tiran de los pelos hablando de la mala situación general, como si la cosa no fuera con ellos. La desfachatez es tal que el mismo Carlos Boyero en su primera crónica (último párrafo) de Cannes se lamentaba de que Alta Films no podría comprar películas que él no vería ni loco.
Lo que pasa es que lo de la distribución ha llegado a un punto que les puede empezar a estropear el negocio. Por eso Luis Martínez se descolgaba con este tuit:
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Despido la entrada de hoy (espero poder escribir uno o dos posts semanalmente) hablando de distribución cinematográfica. Un tema que nunca importó en España porque los medios de comunicación nos mantenían en un páramo cultural del que solo salimos gracias a internet. Resulta que tras lo de Alta Films, los medios generalistas se tiran de los pelos hablando de la mala situación general, como si la cosa no fuera con ellos. La desfachatez es tal que el mismo Carlos Boyero en su primera crónica (último párrafo) de Cannes se lamentaba de que Alta Films no podría comprar películas que él no vería ni loco.
Lo que pasa es que lo de la distribución ha llegado a un punto que les puede empezar a estropear el negocio. Por eso Luis Martínez se descolgaba con este tuit:
Por cierto, Inside Llewyn Davis no tiene distribución en España. No tenemos remedio. #cannes
— Martínez (@luis_m_mundo) 18 de mayo de 2013
Que no se estrenen todas esas películas asiáticas y europeas aburridas da igual, pero los Coen. ¡Los Coen, ni más ni menos! Unos directores de los que hemos conocido al dedillo toda su filmografía, que han contado con una publicidad desmesurada y que trabajan con estrellas de Hollywood, eso debe estrenarse siempre y la crítica tiene que hacer presión. El pobre Jia Zhang-ke y todos esos tarados del cine lento, a esos que les den. Philipe Garrel si estrena, le zurramos, por coñazo.
Sinceramente, ojalá estrenen la de los Coen, aunque sea para que esta gente deje de darnos el coñazo. Y se estrenará, no lo duden. Porque el periodismo cinematográfico trabaja para mantener siempre el orden establecido que le da de comer. Harán ruido para que se estrene la de los Coen sí o sí. Sin embargo, la película de Lanzmann que ha gustado a todo el mundo ya verán como no les indigna nada que no se estrenen (al final parece que Avalon la ha comprado, espero que no tarden en estrenarla). Saldrán con la excusa de que no es para todos los públicos o que es una película difícil de vender y todas esas milongas. El maestro en el arte de convertir en publicidad toda la información cinematográfica ya nos lo deja claro:
Si las cosas van bien, 'Inside Llewyn Davis', de los Coen, se verá en España. Seguiremos informando
— Gregorio Belinchón (@gbelinchon) 21 de mayo de 2013
Todo correcto, menos lo de informando. Más bien manipulando, vendiendo y, si hace falta, atacando miserablemente al débil, como le gusta hacer a tu compañero de redacción. Eso sí, al final se salió con la suya y (tampoco había que romperse mucho la cabeza) Inside Llewyn Davis sí fue comprada para ser distribuida en España. Supongo que ahora el comprometido Belinchón empezara a luchar porque también compren A Touch of Sin de Jia Zhang-ke, La image manquante de Rithy Panh o Les salaudes de Claire Denis. ¿No?



